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Santillana del Mar
Es sin lugar a dudas una de las localidades de mayor valor
histórico-artístico de España, hasta el punto de que todo en ella es
monumento.
Santillana del Mar es la capital de un
municipio de 4.000 habitantes dedicados en su mayoría a la actividad
agropecuaria y, sobre todo, al turismo.
En Santillana del Mar están situadas las Cuevas de Altamira. Pero aunque
parte fundamental, Santillana del Mar es mucho más que las Cuevas de
Altamira.
Ya en el siglo IX existía en la villa el Monasterio de Santa Juliana,
que daría paso a l a prestigiosa colegiata de Santa Juliana en el siglo XII, el primero y más importante de los exponentes del arte románico en
Cantabria. En torno a la colegiata y su bello claustro, de finales del
XII-principios del XIII, se desarrolló un núcleo de población que vivió
épocas de gran esplendor económico, como evidencia la riqueza de las
numerosas casonas y palacios que conforman esta villa.
Las torres de Merino y Don Borja (hoy sede de la Fundación Santillana)
figuran entre las construcciones civiles más antiguas de una localidad
empedrada que es imprescindible recorrer a pie para admirar en toda su
plenitud la belleza de sus calles y edificaciones medievales. Nos
encontraremos así frente a espléndidos edificios como las casas del
Águila y la Parra (donde el Gobierno Regional ha instalado una sala de
exposiciones), el palacio y la torre de Velarde, la casa de Leonor de la
Vega, los palacios de Barreda, Tagle y Villa y un larguísimo etcétera
que sería demasiado extenso enumerar.
Santillana del Mar es sede de una intensa actividad cultural, que se
desarrolla durante todo el año en sus diferentes salas de exposiciones y
museos.
En sus empedradas calles medievales podemos encontrar también múltiples
talleres artesanos y degustar sabrosa leche con bizcochos, la merienda
más popular en la villa.
Santillana de Mar es en definitiva, por su historia y riqueza natural,
uno de los puntos más atractivos de Cantabria y uno de sus principales
focos de atención turística.
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